Plaza Mayor: el Madrid que nunca está quieto
Petit Palace Plaza Mayor
Más allá de la postal, la Plaza Mayor te conduce al Mercado de San Miguel, te acerca a tabernas y restaurantes y te abre el camino hacia otros rincones del Madrid de los Austrias y del Madrid más popular. Sea punto de paso o parada buscada, sigue irradiando esa energía que la convierte en uno de los grandes polos vivos de la ciudad.
El Mercado de San Miguel ocupa una histórica estructura de hierro de 1916 y hoy funciona como un auténtico punto de encuentro gastronómico. Más que hacer la compra, aquí se viene a probar, compartir y descubrir sabores de toda España entre puestos, barras y mucho movimiento.
La Plaza Mayor es un tótem del Madrid que sucede delante de ti. Sus soportales, terrazas y fachadas históricas forman un escenario perfecto para sentarse un rato, observar el ir y venir de la ciudad y continuar después el paseo por el Madrid de los Austrias. Cada soportal de la Plaza Mayor te lleva a un Madrid diverso y diferente.
Desde 1537, la Casa de Cisneros invita a mirar hacia arriba. Se trata de una casa palacio que forma parte del conjunto histórico de la Plaza de la Villa. Su arquitectura permite conocer un Madrid aristocrático y monumental que todavía sobrevive entre las transitadas calles del centro.
Sí, Madrid posee vestigios árabes en su trazado. De hecho, la Muralla árabe es uno de los vestigios más antiguos de la ciudad y recuerda que Madrid nació mucho antes de convertirse en la gran capital que conocemos. Encontrarla entre edificios y calles modernas sorprende al viajero: así se descubre la historia casi por sorpresa, sin necesidad de buscarla.
Según el Libro Guinness de los Récords, el Restaurante Botín es el restaurante más antiguo del mundo en funcionamiento continuo. Botín forma parte de la historia gastronómica de Madrid y es célebre por su cocina castellana, especialmente sus asados. Más allá de la tradición, su atractivo radica también en ser un lugar de encuentro alrededor de una buena mesa.
Válido para nocturnos y diurnos, San Ginés es pura tradición popular: chocolate y churros a cualquier hora del día. Su pequeño pasadizo y una tradición que forma parte de la cultura popular convierten algo tan sencillo como merendar en una experiencia genuinamente madrileña.