Una Sevilla que no se olvida
Petit Palace Canalejas
No hay una sino muchas. Pero la auténtica Sevilla pertenece a los sevillanos. Los verás en sus calles más emblemáticas, cruzando el Puente de Triana, tapeando en sus bares o incluso en coche de caballos. Vive esta Sevilla; resulta encantadora y está al alcance de cualquier viajero.
La Sevilla más contemporánea tiene su último gran icono en Las Setas, una estructura de madera que transforma la muy sevillana plaza de la Encarnación ideal para visitar por abajo... y por arriba. Sube a su pasarela panorámica para contemplar los tejados del centro de Sevilla. Entre fotos y conversaciones podrás ver cómo conviven la arquitectura actual y la ciudad de siempre.
Instalado en el antiguo convento de la Merced Calzada, el Museo de Bellas Artes alberga una destacada colección de pintura barroca española con especial protagonismo de la escuela sevillana. Obras de Murillo, Zurbarán y Valdés Leal permiten recorrer siglos de historia artística en un edificio cuyo encanto también merece una mirada contemplativa.
Moda, restauración, ocio y tiendas se reúnen en un complejo comercial cuya singularidad radica en ser al aire libre. Torre Sevilla ofrece una alternativa para ir de compras o hacer una pausa gastronómica, con espacios amplios y vistas al entorno del Guadalquivir.
Ubicado en la antigua estación de Córdoba y junto a Las Setas, este centro comercial conserva elementos de su arquitectura ferroviaria como la estructura metálica y una fachada de inspiración neomudéjar. Entre tiendas, restaurantes y propuestas de ocio, Centro Comercial Plaza de Armas te facilita combinar las compras con un paseo por el entorno del centro histórico.
El puente de Isabel II, conocido popularmente como Puente de Triana, une el centro de Sevilla con uno de sus barrios más emblemáticos. Cruzar sus 154 metros es disfrutar del puente más querido por los sevillanos: las vistas al Guadalquivir, el singular carácter local y acercarse al popular barrio de Triana.
Sevilla está plagada de bares y restaurantes con gracia y sabor. Uno de ellos es Casa Pepe Hillo, cuyo ambiente torero, se trasiega con carrilladas en salsa, chocos y unas buenas croquetas de puchero.