Triana, mucho más que magia sevillana en estado puro

Triana, mucho más que magia sevillana en estado puro

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Si a lo largo de tu vida viajera tan sólo has estado un fin de semana en Sevilla lo más probable es que no hayas cruzado todos sus puentes. Y es que la gran mayoría se limitan a quedarse en la orilla de la Torre del Oro por eso de que en ella se encuentran los principales reclamos de la ciudad, puntos de interés como la Giralda, la Plaza de Toros o las calles Tetuán o Sierpes.

Aunque tomar esta decisión es más que comprensible (y no siempre depende de nosotros, ya que el tiempo de estancia es el que es), no hay olvidar que justo en la otra orilla del Guadalquivir, Sevilla esconde uno de los barrios más auténticos y tradicionales de España, nos referimos al barrio de Triana.

Considerado por muchos “la joya de la corona” de la ciudad en lo que zonas históricas se refiere, el barrio de Triana engloba en unas pocas calles toda la esencia de la capital hispalense. Un barrio lleno de balcones adornados con macetas de geranios al que se puede llegar en pocos minutos si optas por una de las bicis gratuitas que encontrarás en nuestros hoteles Petit Palace Marqués de Santa Ana y Petit Palace Santa Cruz.

Una visita al Cristo del Cachorro

Seas o no amante de la Semana Santa sevillana, no se puede visitar el barrio de Triana sin hacer una breve parada en la Hermandad del Cachorro y es que en su interior se halla la impresionante talla elaborada por el imaginero Francisco Antonio Ruiz Gijón en el siglo XVII que lleva por nombre el Cristo del Cachorro.

También conocido como el Cristo de los gitanos, esta imagen de casi dos de altura es una auténtica institución en la ciudad de ahí que las visitas de los vecinos, las ofrendas florales o hasta los cantes de flamenco sean frecuentes a lo largo del día.

Perderse en la pureza de la Calle Betis

Aunque no hayas elegido alojarte en esta orilla de la ciudad, no puedes dejar de visitar (al menos una vez durante tu estancia) la popular Calle Betis. A unos 15 minutos caminando desde el hotel Petit Palace Canalejas Sevilla, esta mítica calle con vistas al río formada por casitas de colores es la preferida por los sevillanos de pro que gustan de esas cervecitas “de tercio” bajo el sol acompañando una tapa de ensaladilla o un montadito de palometa.

Si bien las cenas en esta ubicación son una opción ideal (por eso de ser especialmente románticas), lo ideal es hacer una visita a la hora del vermut o para comer como manda la tradición.

 

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