Los secretos del Madrid de los Austrias

Los secretos del Madrid de los Austrias

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Recorrer el Madrid de los Austrias es como hacer un viaje en el tiempo a través de sus edificios renacentistas y barrocos que nos transportan a aquellos años en los que la dinastía de los Habsburgo cambió profundamente el rumbo de esta ciudad. Por aquel entonces Madrid todavía no era la capital española y sus límites distaban mucho de los que tiene hoy en día.

Todo este intenso proceso de cambio comenzó con el rey Carlos I, quien impulsó la construcción de toda una serie de palacios y monumentos que hoy son visitados por millones de turistas en un área que se corresponde en gran parte con los actuales barrios de Sol y Palacio.

Un buen punto de partida para hacer una ruta por el Madrid de los Austrias es la plaza de la Ópera, justo en frente de dos de los edificios monumentales más destacados de Madrid: el Teatro Real y el Palacio Real. En teoría el Palacio Real es la residencia oficial de la monarquía, si bien en la práctica tan solo se utiliza para ceremonias y actos de Estado. Puede visitarse por dentro y contemplar así las valiosísimas obras que cuelgan de sus paredes de artistas tan reputados como Goya o Velázquez.

A continuación, podemos desplazarnos a la Catedral de la Almudena, también incluida dentro del conjunto monumental del Palacio Real y cuya construcción se alargó cerca de cien años. Después podemos tomar la calle Mayor para dirigirnos a la plaza de la Villa, una de las más antiguas de la ciudad. De esta bonita plaza destacan tres edificios en especial como son la Casa de la Villa, la Casa Cisneros y la Torre de Lujanes.

A pocos metros de ésta, se encuentra la famosa plaza Mayor, donde antaño se hacía la vida social de la ciudad y hoy se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos de Madrid. Uno de los elementos más significativos de aquí es la Casa de la Panadería, la más antigua de la plaza construida en 1590, así como la estatua de Felipe II instalada en mitad de la plaza. Es costumbre de los madrileños venir por aquí a comer un bocadillo de calamares en alguno de los muchos bares de sus alrededores.

Saliendo de la plaza Mayor por la calle Postas llegamos a la Puerta del Sol, un lugar de encuentro también emblemático de Madrid donde podemos ver el mítico reloj de las campanadas, la estatua del oso y el madroño y la escultura de Carlos III a caballo.

Para concluir esta ruta podemos dirigirnos por la calle Arenal hacia el Convento de las Descalzas y la Iglesia de San Ginés, uno de los edificios religiosos más representativos del Madrid de los Austrias.

Estos y otros muchos monumentos del Madrid de los Austrias se han convertido en una de las rutas más visitadas de la capital por la increíble belleza de sus construcciones y su valor arquitectónica. Una visita obligada si se viaja a esta ciudad.

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