La subida a la Giralda: un plan para toda la familia

La subida a la Giralda: un plan para toda la familia

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Para desconectar de nuestra rutina diaria, para romper (temporalmente) con nuestras obligaciones y para alejarnos de aquellas cuestiones que nos generan estrés, nada mejor que regalarse una escapada de último minuto a Sevilla. Y es que la capital hispalense, además de ser una de las ciudades más alegres y vivas de nuestro país, es un lugar en el que perderse, en el que descubrir rincones únicos y en el que volver a enamorarse de la vida.

Aunque pasear por los rincones encantadores de la ciudad y de la provincia (como las plazas centrales de Écija y Carmona) son opciones ideales para los que ya conocen este destino, lo cierto es que hay una vista que no te puedes perder si es la primera vez que vas a Sevilla y que no es otra que la subida a la Giralda. Si además has elegido un hotel en Sevilla como el Petit Palace Canalejas Sevilla, el Petit Palace Marqués de Santa Ana o el coqueto Petit Palace Santa Cruz tendrás la suerte de estar a muy pocos metros de su entrada principal.

Recomendada para aquellos que viajan solos, en pareja o en familia (con peques incluidos), la subida a la Giralda siempre es apasionante y divertida y es que se trata de un paseo por el corazón de una mezquita que data del siglo XII y que, por cosas de la historia, terminó convirtiéndose en un auténtico templo cristiano de referencia mundial.

Abierta de lunes a domingo (el único día en el que podrás hacer esta visita de forma totalmente gratuita), subir a la zona más alta de la Giralda supone cubrir un total de treinta y cinco pisos en rampa. Eso sí, te podemos asegurar que las vistas desde su campanario (ubicado a pocos metros del popular Giraldillo) compensan el cansancio de esta caminata ascendente.

¿Qué puntos podrás divisar desde esta localización? Desde las torres de la bellísima Plaza de España hasta algunos de los muchos puentes que toman base en Sevilla como el del Alamillo o el Puente de la Barqueta.

Aunque puedas pensar que lo más apasionantes de la visita a la Giralda es el ascenso a su campanario, lo cierto es que pasear por el Patio de los Naranjos o conocer la historia de las cadenas que rodean la Catedral son extras que puedes regalarte para irte bien impregnado de la esencia sevillana.

¿Cómo poner punto y final a la cita turística sevillana por excelencia? Tomándote, como haría cualquier sevillano, una cerveza bien tirada en alguno de los barecitos de la céntrica calle Mateos Gago.

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