La Giralda de Sevilla: Leyendas, historia y tradición

La Giralda de Sevilla: Leyendas, historia y tradición

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Da igual que sea tu primera vez en Sevilla o que hayas vivido allí media vida y es que no hay una sola vez que pases por las faldas de la Giralda y no sientas la sensación de admiración, magia y misterio tan propia de este lugar. Seas de dónde seas, tengas la edad que tengas o incluso sean cuáles sean tus preferencias culturales, la Catedral de Sevilla se impone a todas estas etiquetas alzándose como un auténtico reclamo turístico, cultural e histórico. Siempre y por los siglos de los siglos.

Ubicada entre la gran Avenida de la Constitución (con sus tiendas y sus tranvías) y el mítico Barrio de Santa Cruz (con su olor a azahar y sus sonidos de guitarra), la Giralda es una construcción hecha a base de leyendas y de tradición histórica. Una obra que luce impresionante desde cualquier punto de la ciudad y que deja impresionado a todo el que la disfruta. Dado que se trata de una visita imprescindible, te recomendamos que elijas el Petit Palace Canalejas Sevilla, el Petit Palace Marqués de Santa Ana o el hermoso Petit Palace Santa Cruz para disfrutarla como toca y para tenerla a apenas unos pasos de distancia.

Sus orígenes árabes se remontan a comienzos del siglo XII cuando los almohades de Sevilla eran los dueños y señores de la ciudad. En estos años, según cuenta la leyenda, se tuvo que crear una plataforma especial de gran altura para poder dar forma a la torre de la que fuera la principal mezquita de la ciudad. ¿Cuál fue el procedimiento a seguir? Instalar una plataforma de cimentación especial (para muchos, algo realmente imposible para la época de la que hablamos) que partía en la zona del Arenal y que llegaba hasta la Puerta de la Carne.

Otras de esas leyendas que más llaman la atención del principal monumento de la ciudad es la que trata el origen de las cadenas que rodean el templo. Unas cadenas que se colocaron allá por el siglo XVI y que representaría los límites propios y naturales de la jurisdicción civil de Sevilla.

Y si bien leyendas hay muchas, hay un hecho de la historia que es simplemente encantador (más si nos ponemos en la piel de los habitantes de siglos atrás) y que no es otro que aquel que apunta a que la torre de la Giralda fue (durante años) la principal luminaria de la ciudad en momentos concretos. Momentos como la llegada al mundo de un príncipe, la coronación de un nuevo rey o el nombramiento de un papa. Un total de 144 puntos de luz que daban sentido, color y vida a cada momento histórico de esta bella tierra.

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