Historia del reloj de las campanadas de fin de año

Historia del reloj de las campanadas de fin de año

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El reloj de la Puerta del Sol es uno de los grandes protagonistas de la noche de fin de año. Durante los minutos previos al inicio del nuevo año todas las miradas se dirigen hacia él, ya sea en directo o por televisión, ansiosos de que llegue el momento de comer las uvas, dar el último adiós al año que concluye y la bienvenida al que está a punto de comenzar. Todo un icono de la ciudad que también cuenta con su propia historia.

La del reloj de la Puerta del Sol, también conocido como el reloj de Gobernación, es una historia curiosa que no todo el mundo conoce pero que siempre es una buena anécdota para contar en estas fechas.

Hace unos cuantos siglos la mayoría de la gente no disponía de reloj y se solían guiar por los relojes que había ubicados en la calle. En el caso de Madrid los vecinos lo hacían por el reloj que había colocado en la ya desaparecida Iglesia del Buen Suceso (que antaño estaba en el lugar que hoy ocupa el edificio del mítico anuncio de Tío Pepe). El problema era que este reloj solo tenía una manecilla y funcionaba bastante mal, por lo que no era una buena referencia.

En 1854 se derribó esta iglesia y se colocó otro reloj en lo alto del edificio de Gobernación para que los madrileños siguieran teniendo una referencia horaria. No obstante, el enfado de la población continuó con este reloj debido a que también era bastante impreciso.

Fue entonces cuando un relojero oficial de la Marina se encargó de crear un nuevo reloj que, por fin, diera la hora como tocaba a los madrileños. Se trataba de José Rodríguez Losada, un antiguo militar español que había abandonado España al instaurarse el absolutismo de Fernando VII para no ser apresado por sus ideas liberales. Instalado en Londres, Losada se consagró allí como un importante relojero de renombre que creó numerosas maquinarias ubicadas en edificios importantes de muchas ciudades.

Losada tardó tres años en crear el reloj de la Puerta del Sol, el cual donó gratuitamente al pueblo de Madrid. Se trataba de una maquinaria excepcional para la época dotada de un péndulo de tres metros y de sonería de horas y de cuartos, lo que no era muy común. El reloj fue inaugurado el 19 de noviembre de 1866, coincidiendo con la celebración del cumpleaños de la reina Isabel II, que estuvo presente en el acto.

Desde entonces el reloj de las campanadas no ha dejado de dar la hora a los madrileños y a todos los transeúntes que pasean por delante de la Casa de Correos de Madrid. Siempre, eso sí, con una gran precisión.

Si estás de visita en la capital te recomendamos que te pases por el centro de la ciudad para admirar el reloj con más historia de la ciudad. Y para disfrutar de una agradable experiencia te recomendamos que te alojes en alguno de los numerosos hoteles de Petit Palace en Madrid.

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