El hayedo de Montejo, una ruta única de senderismo por la sierra de Madrid

El hayedo de Montejo, una ruta única de senderismo por la sierra de Madrid

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Nos sucede a todos y es que cuando visitamos una ciudad tan grande, tan completa, tan cosmopolita y viva como Madrid, solemos contemplar los principales puntos de interés turístico y las recomendaciones de amigos y vecinos dejando en el olvido -por falta de tiempo o por lejanía- puntos realmente llamativos e interesantes que -aunque no son tan turísticos- nos ofrecen otro punto de vista del destino que visitamos.

Uno de estos lugares que son capaces de mostrar otra cara totalmente diferente de la ciudad de Madrid (y del conjunto de la comunidad) es el hayedo de Montejo. Este bosque de hayas de casi trescientas hectáreas queda ubicado en la zona norte de la provincia y linda con el Jarama y con la vecina Guadalajara. Así que si te hace visitarlo en tus días de viaje por la capital y has tomado como punto de partida alguno de nuestros hoteles en Madrid -como Petit Palace Alcalá,  Petit Palace Art Gallery o Petit Palace Opera- no dejes de planificar con tiempo la expedición ya que te llevará algunas horas llegar al punto indicado.

Más allá de todo lo bueno que regala un paseo al aire libre por un paraje natural como el que hoy planteamos desde Petit Palace, la vista al hayedo de Montejo es ideal para todos aquellos que busquen disfrutar de un día de campo en pareja, con amigos o en familia o de una bonita sesión de senderismo. Si prefieres el trail estás de enhorabuena ya que el lugar cuenta con numerosos puntos en los que practicar a la perfección esta disciplina.

Un entorno único en su especie

En los años setenta (en el año 1974, concretamente) el hayedo de Montejo fue declarado Sitio de Interés Nacional tanto por sus muchas especies como por su extensión y su forma. Y es que aunque se suele pensar que mantiene la misma temperatura que el resto de zonas naturales del área norte de la provincia, lo cierto es que el de Montejo es un hayedo con un microclima y unas peculiaridades propias. ¿El motivo? El hecho de que sean muchas las zonas en las que la luz del sol no penetra.

Este hecho, además de regalarnos unas temperaturas más frescas y húmedas de lo normal, se traduce en una riqueza vegetal única en la zona y muy poco vista en nuestro país.

Además de estas especies vegetales menos vistas – a las que habría que sumar otras más conocidas (como los abedules, los avellanos o los brezos)- la zona puede presumir de contar con unos habitantes de excepción como son el gato montés, el picapinos, el águila, la nutria o el tejón, entre muchos (muchísimos) otros.

 

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