El Guadalquivir en piragua, una experiencia para los sentidos

El Guadalquivir en piragua, una experiencia para los sentidos

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Cuando se habla de la ciudad de Sevilla, se suele hacer referencia a su ambiente, a sus tapitas, a su olor a azahar, a su duende y a sus extras únicos (sus abanicos, sus trajes de flamenca y su singular carácter). Pocos, o muy pocos, hablarían de Sevilla como un destino para practicar deportes acuáticos, pero sí… lo es. Es más, ¿sabías que Marina Alabau -oro en Londres 2012 en windsurf- nació en Sevilla e inició aquí su trayectoria profesional?

Junto con Alabau, otros muchos han tomado el Guadalquivir como base para practicar sus deportes acuáticos favoritos, deportes como el windsurf, el kayak, el esquí acuático o la piragua, nuestra recomendación para dar ese toque de diversión a tus días en Sevilla.

A unos veinte minutos de nuestros hoteles del barrio de Santa Cruz – Petit Palace Santa Cruz y Petit Palace Marqués de Santa Ana- y cruzando el río, se llega al Club Náutico de Sevilla, un lugar que se asemeja a la costa de Cádiz, y en el que es posible practicar deportes tan diversos como la vela, el remo o incluso la natación (este último, en unas instalaciones ubicadas dentro del propio club).

Incluso sabiendo que se trata de una actividad gratuita sólo para los socios y que tiene un coste de unos 20 euros por sesión para los visitantes externos, nuestra recomendación pasa por elegir una sesión de piragüismo. La experiencia merece la pena y mucho.

Es cierto que las aguas del Guadalquivir no son las mejores para disfrutar de un baño, tampoco son ideales para hacer otro tipo de deportes acuáticos más activos (como el parasailing). Sin embargo, las aguas del río hispalense regalan unas sesiones de piragüismos con vistas incluidas únicas en su especie. Y es que ¿qué mejor forma de disfrutar de una visión de las dos orillas de Sevilla que desde el corazón del propio Guadalquivir?

Hablamos así de una ruta en piragua de unos 5 ó 6 kilómetros en la que contemplar algunas de las joyas arquitectónicas más auténticas de la ciudad como la Torre del Oro, la Plaza de la Maestranza, el bellísimo Puente de Triana, las casitas de colores de la Calle Betis o los puentes de la Barqueta y el Alamillo.

Y dado que tras unas horas de ejercicio físico en aguas del Guadalquivir, apenas quedarán ganas de caminar, nada mejor que optar por volver al hotel en bicicleta con el servicio gratuito de bicicletas del que disponen los clientes del hotel Petit Palace Marqués de Santa Ana.

 

 

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