El Casco Viejo de Bilbao, mucho más que el centro de una ciudad

El Casco Viejo de Bilbao, mucho más que el centro de una ciudad

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Un Casco Viejo con personalidad y con nombre propio. Así son Las Siete Calles, el centro histórico de Bilbao, el barrio más antiguo de la ciudad. Siete calles que suman más de 700 años de vida e historia y cuyos nombre son Somer, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena.

Visitarlas, caminarlas, sentir su esencia y formar parte de la historia que las compone es un mucho más que un plan perfecto. Sin duda, la visita perfecta para conocer todo lo que hay más allá de Ría bilbaína. Si estás pensando hacer una escapada romántica a la ciudad del Bacalao al Pil Pil y has elegido uno de los hoteles en Bilbao de Petit Palace, tendrás las mejores vistas y ubicación.

El Casco Viejo de Bilbao, o Las Siete Calles -como lo conocen sus vecinos- se encuentra dentro del distrito de Ibaiondo (el distrito número 5 de la capital y uno de los más bellos y emblemáticos). Además de por su indiscutible peso histórico, su importancia reside en que da cobijo a monumentos destacados como la Catedral de Santiago, las bellísimas iglesias de San Antón, San Nicolás y Santos Juanes; el Museo Arqueológico, Etnológico e Histórico Vasco o la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta.

Rehabilitado a comienzos de los años 80 tras ser víctima de unas terribles inundaciones que anegaron el conjunto de sus calles (siendo además la mayor catástrofe registrada en esta bella ciudad), el Casco Viejo de Bilbao luce más bonito que nunca con sus nuevos accesos peatonales, con un comercio vivo y con locales que respetan -aún hoy- la estética de antaño. Siete calles auténticas y muy bilbaínas con una amplia oferta de bares y restaurantes en los que degustar la mejor gastronomía local.

Y si bien nadie duda del peso que tiene la parte más monumental de Las Siete Calles, lo cierto es que son miles los visitantes que deciden echar horas extras en la Plaza Nueva, un lugar destacado del centro de gran belleza arquitectónica en el que, además, tienen lugar infinidad de citas lúdicas con todo el sabor local, como el mercadillo de los domingos o la popular Feria de Santo Tomás.

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