El Almudín, una de las joyas menos conocidas de Valencia

El Almudín, una de las joyas menos conocidas de Valencia

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Si sólo has estado en Valencia una vez en toda tu vida es bastante probable que hayas pasado por alto la visita a uno de los recintos más bonitos, históricos y especiales de todos los que toman forma en la capital: el Almudín.

Considerada una de las joyas menos conocidas de Valencia, en este mes de septiembre hemos querido rendir homenaje a este rincón valenciano de extrema belleza que no puedes dejar de visitar en tu próximo viaje a las bellas tierras de Valencia.

Ubicado a medio camino entre el Petit Palace Plaza de la Reina y el Petit Palace Ruzafa y con un cometido que, en el pasado, se limitaba al almacenaje de trigo para su posterior venta, el Almudín es una de las gemas más preciadas del estilo gótico con el sello made in Valencia. Un lugar de construido allá por el siglo XIV sobre la antigua base de un alcázar de origen musulmán.

Historia y belleza en un mismo lugar

Su espacio diáfano -del que es testigo una gran cantidad de arcos de media punta y un bonito techo elaborado a dos aguas (algo muy propio de la construcción medieval)- y su paz innata hacen que el lugar regale una atmósfera especial. Algo que nos hace sentirnos parte de otro tiempo, de otra época. Por todo ello no es de extrañar que fuera restaurado con esmero y cariño a mediados del siglo XX para más tarde ser declarado como uno de los monumentos nacionales más destacados de toda la cuenca mediterránea.

Más allá de albergar el almacenaje y la venta de trigo y de ser la sede del Museo Paleontológico de la ciudad (algo que tuvo lugar a comienzos del pasado siglo XX), el Almudín pasó a formar parte de los edificios de “alto interés” que el Ayuntamiento de Valencia gestionaría con otros fines. Estos serían: ser un espacio para acoger exposiciones y muestras y ser un lugar pensado por y para el deleite de los amantes de la historia de nuestro país y de la ciudad.

Tal es su belleza que artistas de la talla de Eduardo Chillida, Salvador Dalí o la siempre polémica Yoko Ono no quisieron perder la oportunidad de mostrar sus trabajos artísticos entre sus exclusivos muros.

 

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