Descubriendo los misterios del Guggenheim

Descubriendo los misterios del Guggenheim

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Un emblema de la ciudad, un monumento mundial y un lugar que hace que conocer sí o sí en cualquier viaje que se haga a la capital vasca. El Guggenheim -con sus recovecos, con sus formas imposibles, con sus vistas a la Ría- es una de esas formas en las que Bilbao le grita al mundo que es una lugar único, diferentes y especial; un lugar en el que cobran vida elementos arquitectónicos tan increíbles como el que hoy protagoniza nuestro artículo en el que no faltan misterios, leyendas y muchas anécdotas.

Ese es nuestro objetivo para esta nueva semana de enero: contarte cuál es el significado de todo aquello que cobra vida en el Guggenheim, esas formas que –aunque aparentemente no tienen un sentido estricto- son piezas claves del museo bilbaíno. ¿Cómo llegar hasta sus instalaciones? Lo tendrás a menos de 10 minutos si toman como punto del e partida el Petit Palace Arana Bilbao y a poco más de cuarenta minutos si eliges el Petit Palace Tamarises.

Un capricho de Solomon R. Guggenheim

Pocas cosas de la capital vasca llaman tanto la atención como lo hace la fachada del Museo Guggenheim, una masa sublime creada con infinidad de piezas de titanio de diferentes formas, tamaños y diseños.

Creada por el arquitecto Frank Gehry, la estructura del museo bilbaíno está inspirada en las formas de los peces del estanque en el que el artista jugaba de pequeño. Peces  con formas curvilíneas y escamas brillantes que han sabido colarse como por arte de magia en la bellísima fachada de este punto destacado del arte.

La historia del perro y la araña

Si has estado paseando por las inmediaciones del museo bilbaíno seguramente no habrás podido evitar hacerte la típica foto con el perro gigante y con esa araña de patas largas y formas intrigantes. ¿Qué hay detrás de estas dos figuras? ¿Son reclamos para las fotos de los turistas?

Aunque pueda parecer que están ahí “porque quedan bien”, estas dos figuras fueron ubicadas ahí con todo el sentido del mundo y es que se tratan de dos piezas muy relevantes del arte moderno. La primera de ellas es el “Puppy” y se trata de una escultura de doce metros realizada con flores por Jeff Koons, un artista amante de la tendencia kitsch que la donó al museo.

La parisina Louise Bourgeois es la autora del segundo elementos externo del Guggenheim: una araña de 10 metros realizada en mármol, bronce  y acero que decidió regalar al museo tras haber sido expuesta en él. Un “todo” que bien merece la pena fotografiar y compartir con el mundo entero desde el Ipad gratis del Petit Palace Arana Bilbao.

 

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