Descubriendo la Valencia modernista

Descubriendo la Valencia modernista

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Que conocer una ciudad va más allá de lo recomendado por una simple guía turística es algo que aquellos que se hacen llamar “viajeros” (y no “turistas”) tienen totalmente asumido. Conocer una ciudad en el sentido más amplio de la palabra pasa por leer su historia, por vivirla, por olerla y por caminarla… Acciones que -por tiempo y planificación- no siempre cuadran con nuestro planning de viaje pero que en destinos como Valencia pueden servir para descubrirnos un lugar realmente mágico.

Una de esas rutas por la capital del Turia que no siempre queda recogida en los catálogos de viaje es la que nos acerca a la Valencia modernista, a la ciudad que brilló con especial luz a finales del siglo XIX. Un itinerario que discurre (principalmente) por el centro de la capital y que nos acerca a edificios de extrema belleza y a detalles que son dignos de foto.

Nuestro punto de partida será la casa modernista Punt de Ganxo, un edificio ubicado en la Plaza de la Almoina, unos 10 minutos caminando si tomas como punto de partida el hotel Petit Palace Bristol. Con una fachada que parece hecha de ganchillo (de ahí el nombre), y unas columnas que quedan rematadas en forma de árbol, este edificio del siglo XIX está construido sobre una antigua cripta.

Ya sea caminando o con la bici que encontrarás en el Petit Palace Germanías, tu siguiente parada está a menos de 5 minutos (repetimos, siempre y cuando partas de nuestro hotel Petit Palace Germanías) y lleva por nombre Casa Francisco Ordeig. Presta atención a su fachada porque es realmente bonita y es que está inspirada en la ornamentación exterior de la mítica Lonja de Mercaderes de la ciudad.

Una vez que te deleites con su estilo y su forma, cruza la calle y adéntrate en el Mercado Central de Valencia. Una joya de primeros del siglo XX con una cúpula que supera los treinta metros de altura. Entre los detalles que no puedes dejar pasar por alto en esta visita cultural destacan sus vidrieras y sus elementos de piedra, hierro y cerámica.

La última parada de esta mini ruta modernista por el centro de Valencia tiene lugar en la bellísima Casa de los Dragones. Una construcción que comenzaría a cobrar vida allá por 1901, que destaca por su ornamentación recargada (un tanto extravagante en algunas zonas) y en la que llaman la atención la reiterada presencia de los dragones, protagonistas del edificio.

 

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