Consejos para degustar los Calçots como un experto

Consejos para degustar los Calçots como un experto

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Aunque para muchos el de noviembre es el mes de los frutos secos y de las primeras caídas bruscas en el mercurio, para los catalanes es el mes en el que arranca la temporada de uno de los manjares vegetales más ricos de nuestro país: los calçots. Cuando hablamos de calçots hablamos de la deliciosa “cebolla tardía de Lleida”, un tipo de verdura habitual de esta zona de Cataluña que se toma al horno y acompañada de salsas que son más que una delicia.

Degustar los calçots en esta época es un must para todos aquellos que habéis decidido dar un salto a Barcelona para disfrutar del descanso en nuestros hoteles Petit Palace Boquería Garden, Petit Palace Barcelona o Petit Palace Museum. Eso sí, como hay que saber cómo tomarlos para disfrutarlos a tope, hoy te contamos todo lo que necesitas para esta temporada de calçots.

Cómo cocinarlos

Aunque hornearlos al punto es la solución para todos aquellos que no tienen terraza con horno de piedra o con barbacoa, lo cierto es que los auténticos calçots se elaboran en parrillas o a la brasa, con leña y con fuego real. Sólo así saben como deben saber.

Tras conseguir el punto exacto (ni muy blandos ni muy duros), toca presentarlos en una fuente alargada para añadirle un toque de salsa romesco bien una muy de la tierra: la salsa salvitxada. Si bien comerlos como plato único puede ser una opción, lo propio pasa por acompañarlos con un buen plato de carnes catalanas y de otras delicias como la butifarra. Todo con un buen vaso de vino o de cava local.

 La técnica para evitar manchas

Los veteranos en esto de comer calçots sabrán de sobra que -aunque el producto es delicioso- el proceso de degustación en sí es de todo menos limpio y es que basta probar un par para saber de sobra que acabaremos con los dedos negros y con alguna que otra mancha en la ropa.

Aunque contar con estos “contras” es parte de la experiencia, toma nota de estas ideas sencillas para evitar apuros innecesarios:

Pide un babero. No, no nos hemos vuelto locos ni tampoco nos ha dado por volver a la infancia… En las comidas de familia, en las grandes quedadas e incluso en muchos restaurantes, los calçots se toman con un babero sobre la ropa para evitar “imprevistos”.

Llévate toallitas húmedas. Sirven casi cualquiera y son bastante efectivas para acabar un homenaje de calçots con las manos bien limpias; y es que -por si no lo sabías- comer este producto es sinónimo de acabar con los dedos llenos de restos de carboncillo.

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