Conoce los rincones del Bilbao más desconocido

Conoce los rincones del Bilbao más desconocido

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Con sus grandes avenidas y estrechas callejuelas, sus característicos tonos verdes y grises y su Ría como protagonista, Bilbao es una ciudad con rincones para descubrir siempre. Un destino turístico de relevancia en España que -aunque se puede disfrutar en 2 o 3 días- requiere de un tiempo extra (o de una segunda visita) para exprimir cada rincón al máximo.

Visitar Bilbao en febrero es una opción ideal y, aunque el frío se nota en esta época del año, la ciudad ofrece unas tonalidades especiales con las que disfrutar como nunca. Para desconectar unos días en un hotel con encanto en Bilbao de Petit Palace, la ciudad ofrece puntos desconocidos pero encantadores que bien merecen la visita.

Si es vuestra primera vez en Bilbao, seguramente querréis caminar por la orilla de Ría, fotografiar los puentes que unen ambas partes de la ciudad, subir a la montaña y, claro, visitar el Guggenheim… Si ya conocéis estas zonas más turísticas de Bilbao, seguramente os interese descubrir algunos rincones menos conocidos de la ciudad. En ambos supuestos, la visita al Bilbao más desconocido es altamente recomendable y perfectamente combinable con la visita tradicional.

Aunque pueda sonar sorprendente, nuestra primera parada tiene lugar en la Estación de Abando Indalecio Prieto, una estación de metro totalmente futurista que muestra la cara más “vanguardista y arriesgada” de Bilbao. Su forma circular y la estudiada mezcla de cemento y metal hacen que nos sintamos como en una auténtica nave espacial.

Otro punto encantador que no suele aparecer en las guías turísticas básicas son los parques de la ciudad, parques como el de Doña Casilda o los Jardines de Albia. El Parque de Doña Casilda es especial por tratarse del principal pulmón verde de Bilbao. Un lugar perfectom para familias, siempre hay talleres, actividades y por el que da gusto pasear.

En nuestra última parada nos toparemos con una de las joyas locales de Bilbao, el Mercado de la Ribera, un mercado del siglo XIV en el que destacan sus cristales de colores (de gran belleza) y una gran cantidad de puestos de pescado y fruta que harán las delicias de fotógrafos y amantes de los productos gastronómicos locales.

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