Conoce a fondo el barrio de Santa Cruz, la joya de Sevilla

Conoce a fondo el barrio de Santa Cruz, la joya de Sevilla

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Sevilla es una ciudad en la que perderse es todo un placer, un lujo y toda una experiencia. Entre todos sus hermosos lugares, hay un rincón único e inigualable que convierte a la capital andaluza en todo un referente mundial de cultura, folclore y autenticidad… Hablamos del Barrio de Santa Cruz, un lugar con todo el carácter de Andalucía y todo el arte de Sevilla.

Ubicado a pocos metros de la Catedral de Sevilla (de la popular Giralda), el Barrio de Santa Cruz esconde infinidad de secretos y obras arquitectónicas que convierten esta visita en un must a vivir en todo viaje a Sevilla. Si has elegido uno de los hoteles en Sevilla de Petit Palace, no dudes en marcarte esta ruta entre tus imprescindibles a visitar en esos días de relax por esta bella ciudad del sur de España.

Si bien nadie duda de la fama indiscutible de este bellísimo enclave sevillano, muy pocos saben que la popularidad del barrio descendió cuando los judíos fueron expulsados de Sevilla (año 1480). Una fama que le sería devuelta a la zona a comienzos del siglo XIX y una vez que el ayuntamiento hispalense aprobaba la recuperación del barrio.

Aunque se puede acceder a él por varias callejuelas, lo ideal es hacerlo por la Calle Mateos Gago para luego dejarse llevar por el laberinto de callejuelas y placitas que dan forma al lugar. En este punto, y una vez que se accede a la calle Mesón del Moro, todo es autenticidad, tradición, flamenco y mucho olor a azahar. Cada calle es un mundo y en ellas todo merece la pena, desde las tiendas hasta los bares de vinos, cañas y tapas; o incluso los tablaos de flamenco (mención especial merece la bellísima Casa de la Guitarra).

Y si bien ir “a la aventura” es la opción recomendada para quienes quieren captar la esencia local de esta zona tan auténtica de Sevilla, lo cierto es que hay rincones que no te puedes perder por nada del mundo, rincones como el Callejón del Agua o la Calle de la Judería.

Para quienes quieren descansar al abrigo de los naranjos y de sonidos de guitarras de palo santo (las mejores del mundo), nada mejor que poner rumbo a algunas de las plazas que el barrio acoge como las de Santa Cruz, Santa Marta o la bellísima plaza de Doña Elvira, un punto en el que los jóvenes locales se dan cita al caer el sol para tocar la guitarra y cantar algunas canciones del flamenco más puro.

 

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