Bilbao y la increíble ruta del Txakoli

Bilbao y la increíble ruta del Txakoli

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Hablar de Bilbao es hablar de un lugar único en el mundo lleno de gente encantadora y hospitalaria, un lugar que toma parte de su sentido, de su personalidad y de su carácter tanto de su Ría como de sus construcciones, sus pintxos y su delicioso Txakoli, un vino afrutado, ligero y delicioso propio de la tierra que cuenta con una ruta propia altamente recomendable.

Aunque en Bilbao puedes disfrutar de mil y un planes (muchos de ellos a muy poca distancia del Hotel Petit Palace Arana y Hotel Petit Palace Tamarises), esta visita es simplemente encantadora por eso de llevarte al corazón de las tierras en las que se elabora el Txakoli, zonas en las que podrás participar de catas exclusivas y de vinos que todavía no están en el mercado. ¿Por dónde discurre esta ruta o cuáles son esos puntos que no te puedes perder? Hoy te traemos un resumen con lo principal de esta experiencia made in País Vasco.

Para conocer en profundidad la Ruta del Txakoli hay que cubrir los veinte kilómetros que separan Bilbao de Álava, y es que allí donde se cultiva la uva que da sentido a este vino, la uva Hondarribi zuri, y donde comienza la auténtica ruta del Txakoli. Una ruta que discurre por otras zonas como Amurrio, Llodio, Okondo y Orduña, entre otras localidades.

Basta un simple paseo por cualquiera de estos puntos para darse cuenta de que el Txakoli (y la gastronomía en general) es parte del motor que da vida y sentido a esta zona del País Vasco. Así que nada mejor que vivirlo desde dentro reservando una o dos visitas en alguna de las bodegas que toman base en estas comarcas. ¿Las más recomendables? Aunque tendrás muchas para elegir, las mejores están en el Okondo y Amurrio, zonas en las que la Denominación de Origen tiene especial presencia.

Pero no nos equivoquemos, hablar de la Ruta del Txakoli no sólo es hablar de vino. La Ruta Txakoli nos acerca a los paisajes campestres más bellos del País Vasco y también a ese carácter marcado y lleno de personalidad que tanto caracteriza al norte de nuestro país.

Desde disfrutar del verde natural de los parajes a tomar todas y cada una de las panorámicas de los viñedos de Hondarribi zuri (muchos de ellos cultivados desde los siglos XIV y XV) pasando por la visita a cada bodega y por charlar con los propios gerentes con una buena copa de vino en la mano, en definitiva, una experiencia única y altamente recomendable.

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