Bilbao y gastronomía, mucho más que una mezcla perfecta

Bilbao y gastronomía, mucho más que una mezcla perfecta

Share Button

De las miles (o cientos de miles) de formas de viajar, la que busca dar placer al paladar es una de las más demandadas en nuestros días. Una forma de conocer el mundo que nos rodea prestando especial atención a los sabores y texturas de cada tierra de una forma tal que con un simple bocado podemos conocer siglos y más siglos de la historia e idiosincrasia de un lugar.

Uno de estos lugares en los que la gastronomía es algo así como una religión es Bilbao, una ciudad cosmopolita, viva y amante de los sabores de la tierra que da cobijo a algunos de los chefs más relevantes del mundo. Aunque esto es una evidencia conocida por todos, la pregunta es ¿qué hace que Bilbao tenga este vínculo tan directo con la gastronomía?

La materia prima

Basta un paseo por los alrededores de hotel Petit Palace Arana Bilbao, en la capital, o del hotel Petit Palace Tamarises, en Getxo, para comprobar que en cada mercado de abastos, lonja o comercio local, la materia prima lleva la voz cantante. Pescado, marisco, carnes y verduras de altísima calidad que invitan a disfrutar de unas horas de cocina, ya sea en casa o en los muchos restaurantes de calibre que toman forma en tierras vascas.

Comer bien es una religión

Sí, comer bien en País Vasco es toda una religión, buena cuenta de ello pueden dar los que ya han probado  los desayunos de hoteles como el Petit Palace Tamarises (con unas vistas únicas al mar y con un buffet abundante y delicioso). Eso de “no tengo tiempo para comer y pico cualquier cosa” no sólo es inconcebible en la capital vasca sino que no es lo que toca. A la hora de comer hay que comer bien, con calma y disfrutando de cada sabor (ya sea en casa o en la oficina).

Un lugar que ha creado escuela

Parte de la culpa de que País Vasco (y concretamente Bilbao) sea una catedral para los amantes de la buena cocina es el trabajo de fondo que vienen realizando chefs de renombre mundial como Juan Mari Arzak o el televisivo Karlos Arguiñano.

Dos cocineros con formas diferentes de entender la cocina pero con una premisa común: el resultado (lo que se sirve en el plato y se presenta al comensal) debe ser perfecto de principio a fin. El hecho de apostar por esta máxima un día tras otro ha sido crucial para convertir la cocina vasca en algo más que una referencia mundial.

 

Share Button
comentarios