Azúcar y miel, llega la época de pestiño a Málaga

Azúcar y miel, llega la época de pestiño a Málaga

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Abril es uno de esos meses bonitos principio a fin. Un mes que huele a azahar, a claveles y a geranios en toda Andalucía, y que en Málaga -además- tiene esencia a pestiños, una joya gastronómica famosa en el mundo entero. Sí, abril es el mes de los pestiños malagueños así que si has decidido regalarte un fin de semana en Petit Palace Plaza Málaga, un hotel en el centro de la ciudad que te explica qué hay detrás de esta receta y dónde podrás comer los más exquisitos y conocidos.

Con su tradicional forma de lacito, los pestiños son los dulces malagueños por excelencia. Un manjar conocido en todo el planeta que se suele comer sobre todo en esta época (se podría decir que la temporada de pestiños arranca una semana antes de Semana Santa). Un dulce que se elabora según la receta tradicional (a base de harina, huevo, aceite de oliva y miel) y que -según los expertos- podría tener su origen en la Andalucía del siglo XVI

Deliciosos tanto si los tomas solos como si los acompañas con un té, un café o un chocolate, los pestiños son ese dulce que tienes que probar -sí o sí- en tu visita a esta bella ciudad andaluza. ¿Dónde encontrarás esos templos de la elaboración de los típicos pestiños malagueños?

Aunque tendrás mucho y bueno donde elegir, una parada obligatoria es la Confitería Aparicio. Una confitería grande entre las grandes famosa por la calidad de sus dulces y por lo exquisito de sus pestiños. Ubicada en la Calle Comedias, Aparicio es además una de esas confiterías con siglos de historia en la que disfrutarás de ver cómo se hacían los pasteles antiguamente o cómo era el local siglos atrás.

En esto de hacer magia en los fogones y dar forma dulces realmente exquisitos con toda la esencia malagueña tiene mucho que decir Tejeros, una confitería ubicada en la Calle Obispo Salvador de los Reyes especializada en dulces de festividades como el roscón de reyes, los buñuelos de viento (también típicos en esta época del año) o los deliciosos buñuelos.

Y si bien estos dos puntos son destacados en la ciudad, lo cierto es que nada mejor que las cocinas de los conventos malagueños para probar pestiños dignos de museo. Sí, de hecho la propia Diocesis de Málaga ha habilitado una estupenda ruta que discurre por todos aquellos conventos en los que monjas y frailes elaboran dulces. Recetas únicas que Petit Palace te invita a descubrir.

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